La mujer, que fuerza enorme y sublime mueve su espíritu y corazón... de ser considerada esclava, inferior al hombre, objeto de razón... vista como una función reproductora, sin derechos. Su virtud, era el silencio, la sumisión, sin identidad. A pesar de todo acá estamos, amando sin rencor, abriendo nuestro corazón al amor.
Corazón aveces desgarrado y triste, motivo no importa cual, seguimos adelante, porque sabemos que tenemos que estar.
domingo, 14 de marzo de 2010
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